Relativo a la fe
¿En realidad es importante tener fe? Claro, vivimos un mundo
particularmente dominado por las elucubraciones cerebrales, por lo que la
creencia forma parte importante de la vida de un humano. Cuando uno decide
hacer algo es porque está convencido que es eso lo que debe hacer, es decir
tiene toda la fe de que aquello es así. De la misma manera las personas asumen
la existencia de un ente superior y a él encomiendan su espíritu, el cual
piensan o pensamos es eterno, pero para hacer esto es necesario tener la fe
suficiente para creerlo y creer que al morir de alguna forma misteriosa uno se
reunirá en un lugar para vivir eternamente. O mejor aún, descarto la muerte
como un evento que realmente me pudiera
ocurrir. La fe me hace pensar que simplemente despertare de un sueño más, al
igual que he despertado tantas veces.
Una vez que el humano comienza a pensar, ya ese proceso
jamás se detendrá, la máquina que genera
el pensamiento ya jamás se detendrá. Es imposible creer que pudiera finalizar
en algún momento. Vivimos en un constante proceso imaginativo que impulsa
nuestra acción hacia el futuro, creemos en un destino, que suponemos estamos
fabricando ahora, todos estamos convencidos de eso, tenemos la vista fija en el
futuro, porque el presente es tan volátil que su estadía solo lo podemos medir
por el espacio en el que permanecemos, es eso en realidad lo que determina el
tiempo. Cuando nuestra capacidad de movernos aumenta, entonces asumimos que el
tiempo cambia y avanzan las horas, porque el espacio ha cambiado. Sin embargo,
aunque no tengamos la capacidad de percibir nuestros movimientos, y asumamos el
estar estacionados, en realidad, no lo estamos. El planeta no ha dejado de
moverse, el futuro se hace realidad aunque no lo percibamos.
Pudiera imaginar el pensamiento como una función eléctrica que
interactúa en un medio donde sus ondas son recibidas por el objeto al que
fueron destinadas, porque ese medio donde actúa posibilita esa conexión, pero
es necesario tener fe para lograr lo que se pueda proponer.
He tenido la oportunidad de conocer personas con una
confianza tan grande en su fe, que he sido testigo de sus logros, que en
ocasiones han sido también los míos. Es posible que la capacidad de interacción
que tengamos con el resto del universo sea infinita, pero lo desconocemos, y
por ello somos incapaces de usar de forma efectiva ese mecanismo que tenemos,
pero que no sabemos usar. A veces por cuestiones circunstanciales usamos ese
poder sin saberlo y obtenemos resultados que a menudo lo asumimos como
cuestiones del azar.
No soy científico por no poseer un título para decir que lo
soy, pero tengo el convencimiento de que existe una sustancia en la que todos
estamos inmersos, algo así como el aire, que sirve como conductor de esos
impulsos de confianza en nuestros pensamientos con un objetivo específico, el
cual será evidente cuando esa confianza sea lo suficientemente grande para
lograr ese propósito.
La fe en un Dios después de la muerte sucede de la misma
manera, te centras en un pensamiento que será el que tendrás una vez tus
funciones biológicas dejen de funcionar. No importa que deidad sea la de tu
preferencia, si tienes fe en que ella te rescatará del abismo que para muchos
significaría la muerte, entonces lo hará. Si tu fe es tal que piensas que por
pecados muy grandes cometidos tendrás que ser sometido a castigo entonces también
lo tendrás. Los premios o los castigos están en la mente de cada cual. Cada
persona tendrá lo que crea ella misma que le corresponda.
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