Es posible que choque con las creencias teológicas de muchas personas, pero la verdad es que yo creo que existe un orden lógico en el mundo que nada tiene que ver con Dios.
Ese orden pasa por el hecho de que el mundo fue creado con una cantidad lógica de personas, animales y cosas. Nosotros, los seres humanos con nuestra inteligencia hemos trastocado ese orden lógico. El hecho de crear y conocer imagino que ha sido algo contraproducente por que ha hecho que nosotros los hombres tengamos que matarnos los unos con los otros, para medio equilibrar al mundo. Las guerras entonces se convierten en un mal necesario para contribuir al equilibrio. La naturaleza, por no decir Dios, creó al mundo perfecto, pero esa perfección debería ser finita. Entonces fue creado un anti-dios, el hombre, para que acabara con el mundo. Hemos sobre-poblado al mundo, ahora no tenemos como alimentarnos, aquellos espacios que producían nuestros alimentos, los hemos acabado, para ubicar allí mas hombres que demandan mas alimentos y cuidados.
Sin embargo entonces se creo una diferencia entre los mismos hombres, como existe entre los animales, unos con mas capacidad que otros para sobrevivir. Esto según mi punto de vista ha hecho que unas personas sean pobres mientras que otras lo sean menos. Mediante el balance natural los mas débiles (pobres) serán devorados por los mas fuertes (ricos). Hemos llegado a una etapa en la que los pobres sirven de alimento a los ricos. La riqueza no esta dada nada mas en el hecho de tener dinero y bienes materiales, mas que eso la riqueza esta dada en la capacidad de sobrevivir mediante inteligencia, astucia, y la capacidad genética que tenga cada quien para combatir las enfermedades. Sin embargo existe una contradicción en el hecho de la aparente debilidad de los pobres, el hecho que estos sean mayoritariamente mas numerosos, les da cierta fortaleza. Pero esa fortaleza cae al aplicarles las creencias religiosas que los obligan como rebaño a transitar por sitio específico.
Un pobre jamas podrá cuestionar la existencia de Dios, cristiano, judío, otomano, asiático, africano, etc. Porque según se les ha instruido de eso (Dios) depende su vida. Entonces caemos en el argumento de la Fe. Es muy posible que exista un fenómeno, no totalmente conocido por el hombre, mediante el cual nosotros podamos, através de impulsos eléctricos emanados por nuestro cerebro y difundidas por las ondas espaciales, lograr algún objetivo especifico. La ignorancia de la existencia de este fenómeno, es lo que hace que el hombre se aferre a Dios como artífice de nuestros deseos cumplidos.
Sunday, January 22, 2012
Thursday, January 12, 2012
A veces leo las cuestiones revolucionarias que se diseminan por el mundo, todos queremos lo mismo, dinero. Entonces pienso: el asunto del poder implica estar en la posición de administrar el dinero. Todos queremos el dinero, porque el hecho de tenerlo implica riqueza, y riqueza porque con su posesión podemos poseer muchas cosas, hasta podemos manipular a las personas, que en mayoría no tienen tanto dinero como quisieran.
Las luchas revolucionarias tienen como base la consecución de dinero, de cualquier forma. Y no son solo las cuestiones revolucionarias, son todas las actividades que ejercemos en la vida. Una de las cosas complejas del dinero es que nunca se tiene suficiente, siempre hace falta mas, asumiendo esto último como una premisa, me inclino a pensar que la lucha por el dinero será algo infinito, a menos que nos demos cuenta que ademas del dinero poseemos otras riquezas, que nos pudieran hacer sentir bien. Pero sentirse bien no es suficiente, hay que hacer algo, hay que reclamar algo, hay que manifestar la inconformidad por la vida. Los que se conforman están vencidos, han sido vencidos por las circunstancias caóticas del destino. Quedan como personas resignadas a lo malo. Resignados a vivir de las migajas que caen de la mesa del pudiente. Todos queremos ser pudientes, y que de nuestras mesas caigan las migajas. Sin embargo pienso que como la avaricia por el dinero es algo infinito, nunca se podrá ser lo suficiente pudiente para dejar de pensar en tener mas dinero, porque entonces las personas se convertirían en resignados. En verdad es difícil resignarse, hasta con el conocimiento el hombre no se resigna, se tiene algo pero se quiere mas y mas, no podemos resignarnos, porque nunca conocemos lo suficiente para decirnos que ya esta bien. Es allí donde esta la lucha de los intelectuales, la lucha por querer conocer mas, es la lucha por querer desenmascarar al propio Dios, para de alguna forma chantajearlo y obtener todo lo que se desea de su mano. Dios por su parte nos hará despertar de este sueño de avaros e intentará sumirnos en un estado de inconsciencia. Este mundo capitalista ha propuesto al dinero como el motor que hace girar el mundo. Todo se mueve por dinero. Y aquel que lo posee tiene la capacidad de manipular al que lo busca con afán.
Las luchas revolucionarias tienen como base la consecución de dinero, de cualquier forma. Y no son solo las cuestiones revolucionarias, son todas las actividades que ejercemos en la vida. Una de las cosas complejas del dinero es que nunca se tiene suficiente, siempre hace falta mas, asumiendo esto último como una premisa, me inclino a pensar que la lucha por el dinero será algo infinito, a menos que nos demos cuenta que ademas del dinero poseemos otras riquezas, que nos pudieran hacer sentir bien. Pero sentirse bien no es suficiente, hay que hacer algo, hay que reclamar algo, hay que manifestar la inconformidad por la vida. Los que se conforman están vencidos, han sido vencidos por las circunstancias caóticas del destino. Quedan como personas resignadas a lo malo. Resignados a vivir de las migajas que caen de la mesa del pudiente. Todos queremos ser pudientes, y que de nuestras mesas caigan las migajas. Sin embargo pienso que como la avaricia por el dinero es algo infinito, nunca se podrá ser lo suficiente pudiente para dejar de pensar en tener mas dinero, porque entonces las personas se convertirían en resignados. En verdad es difícil resignarse, hasta con el conocimiento el hombre no se resigna, se tiene algo pero se quiere mas y mas, no podemos resignarnos, porque nunca conocemos lo suficiente para decirnos que ya esta bien. Es allí donde esta la lucha de los intelectuales, la lucha por querer conocer mas, es la lucha por querer desenmascarar al propio Dios, para de alguna forma chantajearlo y obtener todo lo que se desea de su mano. Dios por su parte nos hará despertar de este sueño de avaros e intentará sumirnos en un estado de inconsciencia. Este mundo capitalista ha propuesto al dinero como el motor que hace girar el mundo. Todo se mueve por dinero. Y aquel que lo posee tiene la capacidad de manipular al que lo busca con afán.
Estaba parado allí en el escenario frente a toda esa gente que hoy hacían de público.
Como persona que intentaba hacer una presentación, todas esas personas me intimidaban, no puedo negar el miedo que en ese momento sentía por el mero hecho de estar parado allí, intentando dar rienda suelta a mi imaginación y convencerlos a todos de que algo trágico iba a suceder. Mis armas para, en aquel momento defenderme de todo ese público acechante eran ademas de mis propias convicciones de actor, el estimulo que me daba el elenco.
Poco a poco las palabras comenzaban a salir, no era al primera vez que hacia una presentación similar, sin embargo siempre existía aquel momento de intimidación. Lo mejor que podía hacer era olvidarme del público y centrarme en el trabajo que ahora tenía por delante. Por algún momento sentí que había olvidado el texto, no encontraba las palabras que comenzaban mi presentación, mas sin embargo, recordé que alguien había escrito que hay que usar el miedo como arma en contra del mismo miedo.
Las sombras rutilantes que me acechan están allí agazapadas, escondidas en los cuerpos mal olientes a sudores, y perfumes baratos que solo con miserias económicas pueden ser comprados. Entonces me dije como puedo yo, un príncipe heredero del destino, dueño de tantas riquezas, ser asustado por extraños y rastreros elementos vivenciales del destino. Será acaso que estos mismos elementos forman los atributos humanos de mi reino. Será acaso que mi miedo es el hecho de reconocer que yo mismo soy un individuo mal oliente y desgarbado que atraviesa las etapas insondables de la vida.
Hay momentos en que pienso que de la misma manera que el público me intimida es a su vez intimidado por el actor o los actores. Son situaciones de intimidación mutua, el teatro es mi casa y dentro de mi casa yo no debería sentir miedo. Al igual que para el público es un espacio extraño donde ellos vienen a ser agredidos por una serie de ideas ya predispuestas para ser lanzadas a su intelecto.
Como persona que intentaba hacer una presentación, todas esas personas me intimidaban, no puedo negar el miedo que en ese momento sentía por el mero hecho de estar parado allí, intentando dar rienda suelta a mi imaginación y convencerlos a todos de que algo trágico iba a suceder. Mis armas para, en aquel momento defenderme de todo ese público acechante eran ademas de mis propias convicciones de actor, el estimulo que me daba el elenco.
Poco a poco las palabras comenzaban a salir, no era al primera vez que hacia una presentación similar, sin embargo siempre existía aquel momento de intimidación. Lo mejor que podía hacer era olvidarme del público y centrarme en el trabajo que ahora tenía por delante. Por algún momento sentí que había olvidado el texto, no encontraba las palabras que comenzaban mi presentación, mas sin embargo, recordé que alguien había escrito que hay que usar el miedo como arma en contra del mismo miedo.
Las sombras rutilantes que me acechan están allí agazapadas, escondidas en los cuerpos mal olientes a sudores, y perfumes baratos que solo con miserias económicas pueden ser comprados. Entonces me dije como puedo yo, un príncipe heredero del destino, dueño de tantas riquezas, ser asustado por extraños y rastreros elementos vivenciales del destino. Será acaso que estos mismos elementos forman los atributos humanos de mi reino. Será acaso que mi miedo es el hecho de reconocer que yo mismo soy un individuo mal oliente y desgarbado que atraviesa las etapas insondables de la vida.
Hay momentos en que pienso que de la misma manera que el público me intimida es a su vez intimidado por el actor o los actores. Son situaciones de intimidación mutua, el teatro es mi casa y dentro de mi casa yo no debería sentir miedo. Al igual que para el público es un espacio extraño donde ellos vienen a ser agredidos por una serie de ideas ya predispuestas para ser lanzadas a su intelecto.
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