Pienso que mi vida es un experimento que tengo, donde
existen una sucesión de eventos que parten desde el nacimiento hasta la muerte.
La muerte como la culminación del experimento. Es el momento, imagino yo,
cuando se rompe de forma repentina con la sucesión de eventos que venían sucediéndose
en forma simultánea, para crear otra especie de sucesión, ya el hombre no, como
el ser material que acostumbra a ser, más bien como algo etéreo que subyace en
los límites de una sustancia intangible.
Los cuadros vivenciales que tengo, van circulando como una
filmación, que en la medida que avanza va haciéndose más y más rápida. Llegará
un momento cuando la velocidad es tal, que me será imposible comprenderla. El
vértigo, entonces se apodera de mis sentidos, quiero controlar el vértigo pero
no puedo. La sucesión es demasiado rápida, solo me resta cerrar los ojos y
dejarme llevar sin intentar controlar nada. Es como si el destino me llevara.
Siempre he intentado controlar mi destino, predecir las cosas que haré, pero,
las cosas que ahora suceden son eventos imprevistos, son sucesos no calculados,
son algo nuevo. Mi imaginación no se siente en capacidad de ordenar las
situaciones que voy viviendo. He despertado en un ambiente que no puedo
dominar, quiero escapar, pero no puedo, ninguno de mis sentidos me obedece, soy
esclavo de una situación que ni siquiera puedo comprender. Voy poco a poco
cayendo en un sopor que va aniquilando mis sentidos, no tengo más opción que
entregarme.
Ha pasado el tiempo, o imagino que ha pasado, me encuentro tirado
en un lecho, abro los ojos y me examino, que es esto, en que me he convertido,
que soy. De pronto mis ideas se desvanecen, pareciera que pierdo el sentido, ya
ni siquiera sé quién soy, ser o no ser no es algo que tenga la menor importancia ahora para mí. Me
siento atrapado en una especie de cuerpo. Ya ni siquiera puedo seguir
escribiendo la aventura, no sé qué significa escribir. Que pueden ser las
palabras, porque tengo que acumular signos, garabateados con ese instrumento punzante.
Ya no es el ser quien escribe, quien lo hace es más bien la conciencia, que
sola vaga por esos espacios insondables de un más allá, que quiere ser acá,
pero la realidad no lo permite. Resulta un tanto difícil expresar una realidad
desconocida, entonces, no me queda más remedio que imaginar una realidad que no
existe, pero que yo la haré existir. No importa en qué cuerpo esté ahora habitando,
no importa la risa del lector que siente jocoso, el hecho de un momento
presuroso que toma al escritor desprevenido, lo maltrata y le enseña su
destino, que hecho añicos allí luce maltrecho, con la moral agotada por la
pena, de no saber cómo encadena, el vivir y el morir en su relato.
Si pudiera comprender la muerte entonces no tendría ningún significado la vida, para que vivir, diría si la muerte es lo mas sublime que se puede experimentar, es el orgasmo supremo con el universo entero, es como si pudieses hacer el amor a todos al mismo tiempo y disfrutar el hecho de haberlo hecho. Con relación al coito amoroso, no importa con cuantas personas lo hayas hecho, lo importante es la sublime sensación que se pueda sentir, hasta del mismo hecho de hacer sentir a otro lo que tu sientes.
Si pudiera comprender la muerte entonces no tendría ningún significado la vida, para que vivir, diría si la muerte es lo mas sublime que se puede experimentar, es el orgasmo supremo con el universo entero, es como si pudieses hacer el amor a todos al mismo tiempo y disfrutar el hecho de haberlo hecho. Con relación al coito amoroso, no importa con cuantas personas lo hayas hecho, lo importante es la sublime sensación que se pueda sentir, hasta del mismo hecho de hacer sentir a otro lo que tu sientes.
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