La Ancianidad
Ya llegó la ancianidad, y aunque dude en reconocerlo, cuando hago un inventario de mis costumbres o mañas, veo que hay cosas extrañas que me suelen suceder. Supongo que hay muchas cosas que ahora doy como ciertas, pero que a muchos les cuesta tener la misma opinión, a lo mejor he leído tantos libros en mi vida, que asumo la fantasía como una mera verdad. Al igual que otros ancianos veo acercarse el final, aunque no pueda decir: para bien o para mal. Menos mal que de algún tiempo a esta parte de mi vida, me convertí en solitario, paseante de mi rutina. Imagino descubrí algunas cosas, que mi cuerpo adiestrado suele hacer como rutina, lo único que lamento es haberlo aprendido tan tarde, pero siempre es algo importante con lo que suelo jugar. Intento escribir mis cosas, las raras, las novedosas, o que a mi me lo parecen. Al menos se que la mente, es quien comanda mi vida, o la vuelve una tortilla, o la vuelve maravilla. Sin embargo cada quien tiene sus propios motivos para vivir su destino, creado hoy en su presente, donde están los atractivos que le crea la ilusión de pensar y de soñar con un porvenir mejor. Y aunque todo sea un cuento, que termina al despertar para volver a soñar con alguna otra odisea, donde guerreros y dioses convertidos en humanos, terminamos las diatribas perdiendo lo que tenemos, que es al final nuestra vida.
Al final lo que en realidad hemos sido, es un conjunto de ideas que solemos llamar Yo, y suponemos un Dios que nos puso en este mundo, y nos usa como juguetes que en realidad es lo que somos, juguetes de los que saben, o han aprendido a controlar la pasión de los humanos. Todas las cuentas del alma tienen ya sus dos extremos, lo mejor y lo peor, lo que vemos como bueno, o asumimos como malo, todo es la misma moneda, entonces cuando tenemos una también tenemos la otra.
Según dicen los que saben, en la vida uno busca la verdad. Existe la libertad para pensar solo lo que has aprendido, si aprendes por los senderos por el que todos lo hacemos, podrás tener el consuelo de pensar lo que yo pienso, pero si algún elemento extraño llega a tu mente, en un loco o un demente a lo mejor te conviertes; más si quieres liberarte de toda esta fantasía a lo mejor despertar, es lo que busca tu mente.
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