Hay momentos como ahora en que me siento confundido en un habitad de tantas opiniones y tantos desajustes. Me cuesta a veces encontrar las palabras adecuadas para manifestar mi incomprensión a la forma como es conducido el país. Imagino que sucede como en un juego de fútbol, que al ser fanático de uno de los contendientes, no importan los métodos que use nuestro equipo para ganar, todo es válido con tal que gane. Pero el país es conducido por políticos, o se supone que es así, ¿y son los políticos unos individuos que intentan engañar al público con la única idea de ellos llegar a un punto de bienestar particular, o son en realidad unas personas que realmente les importa el bienestar general? Quizá la respuesta sea tanto una como la otra, el mundo tiene muchas tentaciones para la imaginación de los hombres, cada uno de nosotros busca el poder de formas inimaginables. A veces se desea tener poder sobre otra persona generando en ella una dependencia excesiva de elementos que yo controlo, otras veces la forma que busco es crear ellos la capacidad de resolver sus propios problemas. Sin embargo, en esta segunda opción, los problemas que las personas deben resolver son más ficción que realidad, entonces la resolución estaría en eliminar el foco que produce la ficción que nos atormenta. Pero eso sería atentar contra uno mismo, porque es quizá uno mismo el foco principal de las ficciones que al hombre atormenta. Es muy posible que sean más felices aquellos que ignoran todas las sutilezas de la manipulación, que aquellos, que por haberse informado tanto piensan en la liberación del hombre de si mismo, como la panacea de resolución de todos los problemas.
Todos los seres humanos estamos en una constante venta de soluciones a otros, algunos han encontrado que Dios es la solución de los problemas en el mundo. Pero para un intelectual, la idea de Dios le parece un contra sentido, al él imaginar que es parte de Dios mismo. Por lo que no necesita interlocutor para tener una relación expresa con Dios. Para aquellos que solo piensan en Dios como una entidad todo poderosa capaz de todo en la tierra, pudiera ser manipulado por estos supuestos monjes. Son visiones políticas que intentan de alguna forma ganar adeptos a sus filas, como sucede en cualquier partido político. Cuando se entiende al universo como un ente donde todos estamos integrados, entonces la búsqueda de la ampliación de la propia personalidad mediante la sumatoria de conciencias que tiendan a defender una visión que se tenga, es perfectamente válido. Desde ese punto de vista la política me parece interesante y positiva, porque el creer en la integración de todos para mejorarnos continuamente pudiera ser una acción loable.
Pero entonces sale a flote la individualidad, también estamos supuestos a ser átomos particulares de este conglomerado, entonces la idea de unión está contra restada con la idea de individuo, soy pueblo y soy ciudadano, pero ¿que soy más?
Imagino que todo dependerá de los pensamientos que pululen en la imaginación de cada quien. Al fin de cuentas son solo abstracciones imaginarias, elementos subjetivos de una supuesta realidad que es más invento que verdad, pero que nos sume imaginariamente con mayor fuerza cada vez.
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