Sunday, May 09, 2021

 Aunque soy un navegante en el mar de mi pasión, intento que el corazón tenga el instinto perfecto, y pueda oler los defectos que genera mi razón. 

Por eso tengo cuidado cuando de amores se trata. ¿Pudiera ser más prudente conservar el mismo amor? Resaltar las cualidades que mantienen mi estadía. 

No pensar ser pica flor, que salta de rama en rama, buscando cada semana a quién entregar mi amor. Pero la testosterona es una hormona atrevida. Cuando menos te lo piensas, zás, está en la imaginación, porque una hembra graciosa, me enseño su pantorrilla y me dijo: para vos.  

¿Pero qué pasó conmigo? ¿Será qué quiere mi amor? Es la pregunta que nace impulsado por la fase de aquella hormona en cuestión. 

Es la mujer de mi amigo, a lo mejor, puede ser, estaré yo equivocado, como siempre me ha pasado, por ese ataque hormonal. Pal carajo el matrimonio, la mujer es un demonio, sino pregúntale a Adán, que sin pensarlo dos veces se comió aquella manzana en las tierras del Edén. 

Pero esto no es el Edén, aunque si es un paraíso, donde las benditas hembras reinan, e imponen su parecer. Y nosotros los varones, pensando solo en primores los que ellas suelen tener. 

Mejor termino este cuento, no vaya a ser que al momento me puedan desfallecer, con un golpe bien planeado, con el rodillo en la mano y el alcanfor para oler.  

No comments:

Post a Comment