Yo imagino que el mundo es una completa unión de todos sus elementos, el ser humano también forma parte de esos elementos, pero no somos conscientes de este hecho. La historia es que cuando solo somos óvulo y espermatozoide, mantenemos esa unión, en estos casos con nuestra madre y nuestro padre, luego existe una re-unión donde ahora somos producto de estas dos personas, quienes a su vez son uniones de otras y así hasta el infinito. Cuando somos bebés aun estamos formando parte, mentalmente, de un todo; es decir que no estamos conscientes de nuestra individualidad. Al comenzar a crecer dentro de este nuevo mundo mental, comenzamos un proceso de creciente individualidad. Este proceso nos impulsa a la des-unión a una especie de abstracción particular, que desemboca en egoísmo. El mundo al que aun pertenecemos, sigue siendo una estructura compacta, es decir unida. La naturaleza crea sus mecanismos para controlar el mundo, no es realmente el hombre quien controla el mundo, es La Naturaleza quien lo hace, mediante diversos tipos de fuerzas o fenómenos. La idea de la paz y el sosiego es algo que es innato a la condición humana, porque es algo natural, el hombre lo busca sin cesar, y hay momentos en que lo encuentra y, por su puesto, lo disfruta. Según he podido notar estos momentos de dicha y felicidad los buscamos constantemente durante nuestra existencia, y los encontramos sin pensar que son momentos de unión y simbiosis con el mundo exterior. Cuando eramos muy niños aquellos momentos que estábamos con nuestros padres, sobre todo con nuestra madre, eran algo que disfrutábamos al máximo; luego mas adelante, cuando estábamos con nuestros amig@s , hermanos, novi@s, etc. Todos esos eran momentos de unión, casi que de comunión con los otros, estábamos emulando al mundo a la naturaleza, diferentes a los momentos de discordia de enfrentamientos o de discusión. Cuando, por ejemplo, tenemos un coito con cualquier persona, el deleite que sentimos es por el hecho de estar haciendo el mundo, estamos uniendo dos personas mediante los lazos invisibles del amor. Regresamos a lo que realmente somos, elementos pertenecientes al mundo, partículas de la naturaleza. Yo imagino que muchas de las personas que consumen algún tipo de droga, lo hacen para de alguna forma lograr esa conexión imposible de una forma consciente. El colmo de mi pensamiento esta en el hecho de creer que con la muerte se puede lograr esa fusión del ser con el universo de una forma definitiva.
Todo esto que he escrito aquí me vino a la mente, porque caminando por allí, vi a una mujer muy hermosa y pensé en que piropo decirle, por su puesto que cuando un hombre ve a una mujer hermosa lo que le viene a la mente, entre otras cosas, es tener un coito amoroso con ella. Imaginé entonces que un coito era una unión tan placentera que sería como estar en EL PARAÍSO, o el cielo, o cualquiera de las metáforas que hemos inventado para designar un lugar de paz. Pensé entonces decirle ME GUSTARÍA IR AL CIELO CONTIGO. En caso de que me preguntara que quería yo decir con esto, entonces le daría toda la explicación que antes hice.